Soy José María Lledó, abogado especializado en derecho penitenciario. Peleo cada permiso, grado, traslado y recurso para que tu familiar salga antes y recupere su vida.
Primera consulta gratuita. Te respondo lo antes posible.
Especialización real en derecho penitenciario, no improvisada
Muchas familias creen que, una vez hay sentencia, ya no hay nada que hacer y solo queda esperar. No es verdad. Permisos, grados, traslados y recursos se ganan o se pierden según cómo se trabaje el expediente. Mi trabajo es que ese tiempo sea el menor posible.
La mayoría de estas situaciones se pueden recurrir y reconducir si se actúa con estrategia y a tiempo. En prisión, cada plazo cuenta.
No dejes que pase otro mes. Cuéntame el caso y te digo hoy mismo si hay margen para pelearlo.
Un único objetivo: que tu familiar avance de grado, salga de permiso y recupere su vida cuanto antes.
Solicito y recurro la denegación de permisos ordinarios y extraordinarios, demostrando arraigo y ausencia de riesgo para que tu familiar empiece a salir.
Progresiones de grado, semilibertad y régimen abierto. Preparo y defiendo la petición para que el tiempo cumplido cuente de verdad.
Tramito el traslado a una prisión cercana a casa por motivos de arraigo familiar, para que las visitas dejen de ser una odisea.
Recurro las sanciones y expedientes disciplinarios que te restan permisos, grado y comunicaciones. Una sanción mal puesta no debe marcarte el expediente.
Trabajo la libertad condicional, los beneficios penitenciarios y el plan de reinserción para acortar el tiempo dentro.
Me desplazo al centro para ver el caso en persona, preparar la estrategia y hacer un seguimiento real del expediente, no por teléfono y ya está.
Desde la primera consulta gratuita hasta que empezamos a pelear, con un proceso claro y sin sorpresas.
Me escribes o me llamas y me explicas la situación: en qué centro está, por qué motivo, cuánto lleva y qué os han denegado.
Analizo la clasificación, los permisos y las sanciones, y te contacto con un diagnóstico claro de lo que se puede pelear.
Te explico qué vamos a solicitar o recurrir, en qué orden y con qué plazos, y el presupuesto cerrado antes de empezar.
Presento solicitudes y recursos, visito el centro cuando hace falta y te mantengo informado en cada paso.
Me dedico en exclusiva al derecho penitenciario. No es una rama más dentro de un despacho generalista: es mi especialidad y donde concentro todo mi trabajo. Tengo un máster en derecho penitenciario y fui opositor al Cuerpo Superior de Instituciones Penitenciarias en la especialidad de jurista, así que conozco la cárcel desde dentro de la propia Administración.
Soy penalista, pero mi especialidad es lo que viene después de la sentencia: el cumplimiento de la condena. Por eso, si tu familiar aún no ha entrado en prisión, puedo acompañarle desde el principio; y si ya está dentro, peleo sus permisos, grados, traslados y recursos. Visito el centro, hablo claro y te respondo siempre, porque sé que al otro lado hay una familia esperando noticias.
Cuanto antes revisemos el expediente, antes podemos mover un permiso, el grado o un recurso.
Sin promesas vacías: trato directo, claridad desde el primer día y un abogado que da la cara y responde.
Sé lo que es esperar una llamada que no llega. Conmigo hablas con el abogado, no con un comercial, y siempre obtienes respuesta.
Me desplazo al centro para ver el caso en persona, preparar la estrategia y que tu familiar sepa que alguien está peleando por él.
Te digo con honestidad si hay margen para pelear permisos, grado o un recurso antes de que gastes un euro.
Me anticipo al problema. No espero a la denegación del permiso ni a la regresión de grado: me reúno con la Junta de Tratamiento y preparo el expediente antes, no después.
Te digo la verdad: si no le veo recorrido al caso, te lo digo claro y no lo llevo.
Estos son casos reales que he llevado, cada uno con su resolución judicial que lo acredita: permisos de salida y cambios de grado conseguidos para personas que ya habían recibido una negativa, incluso recursos estimados en apelación ante la Audiencia Nacional.
La Junta de Tratamiento y el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria habían denegado el permiso. Se recurre en apelación ante la Audiencia Nacional, que estima el recurso y concede un permiso ordinario de salida de 6 días.
El Centro Directivo le había bajado a segundo grado. Se recurre y el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria estima el recurso: vuelve a tercer grado y sigue saliendo a trabajar.
Tras la negativa de la Junta de Tratamiento, se recurre y el Juzgado concede un cupo semestral de permisos de salida de 3 días.
El centro había denegado el permiso. Se presenta queja y el Juzgado la estima: se concede un permiso de salida de 3 días.
Documentos reales anonimizados. Cada caso es distinto y los resultados pasados no garantizan resultados futuros.
Primera consulta gratuita y confidencial. Me explicas la situación de tu familiar, reviso el expediente y te digo con claridad qué opciones reales hay.
Rellena el formulario y te contacto lo antes posible.